lunes, 23 de mayo de 2011

Heroínas VII. Atalanta, cazadora y atleta en un mundo de hombres

Atalanta, atleta. 475-450 a.C.


Atalanta fue abandonada en el monte Partenio (nombre relacionado con el término griego párthenos, “virgen”) por un padre (el arcadio Yaso o el beocio Esqueneo, emigrado a Arcadia, según diferentes versiones) que sólo quería hijos varones. Una osa la amamantó y se crió entre cazadores. Se dedicaba a la caza, sabía defenderse sola (mató a dos centauros que intentaron violarla), veneraba a Ártemis y no quería casarse. Pero cuando tuvo noticia de que se estaban concentrando en el palacio de Eneo, rey de Calidón, un gran número de héroes para dar caza a un monstruoso jabalí enviado por Ártemis (que estaba enfadada con Eneo), se dirigió allí ella también. A muchos de los presentes les disgustaba que participara en la cacería una mujer, pero Meleagro, el hijo del rey, ya se había enamorado de ella y ansiaba tener un hijo de tal madre, pese a estar ya casado.



Atalanta y Meleagro, Rubens

Tras nueve días disfrutando de la hospitalidad del rey, partieron en busca del jabalí y Atalanta fue la primera en alcanzarle con una flecha; el segundo en herirle, esta vez en un ojo, fue Anfiarao y el que le remató a cuchillo fue Meleagro, haciéndose así merecedor de los despojos del animal como trofeo. Él se los entregó a Atalanta, por lo que los tíos de Meleagro se enfurecieron al considerarse, como parientes más próximos, dueños del trofeo en caso de que su sobrino renunciase a él. Meleagro, furioso, los mató y este hecho provocó su propia muerte: a poco de nacer, las Moiras (diosas del destino) habían vaticinado a Altea, su madre, que el niño viviría en tanto no se consumiese del todo un tizón que ardía en el hogar; ella lo retiró rápidamente, lo enfrió y lo guardó en un cofre, pero al enterarse de lo que su hijo había hecho a sus tíos maternos, echó al fuego el tizón. Meleagro murió y Altea, arrepentida, se ahorcó.


Meleagro y Atalanta, J. Jordaens
En los juegos fúnebres en honor de Pelias (el tío de Jasón), Atalanta luchó con Peleo, el padre de Aquiles, y lo venció; otras veces se afirma que la prueba en que resultó ganadora fue en la carrera. Si en dichos juegos venció Meleagro en lanzamiento de jabalina, como afirma Higino, habrían tenido lugar antes de la cacería del jabalí de Calidón. Como atleta, o cazadora, se la suele representar en el arte arcaico y clásico con una túnica corta. o con un "dos piezas" (stróphion y perízoma, es decir, "sujetador" y "faja").




Atalanta e Hipómenes- G. Reni
Atalanta seguía resistiéndose al matrimonio (el motivo no está claro: ¿por imitar a Ártemis?, ¿por temor a un oráculo?), y retaba a sus pretendientes a una carrera, en la que les daba ventaja, pero con la condición de que si perdían, ella los mataría con una lanza, tal como hizo con muchos jóvenes. Pero cuando se presentó como candidato  Hipómenes (o Melanión, un primo hermano de Atalanta), él llevaba las manzanas de oro del santuario de Afrodita en Chipre -o del Jardín de las Hespérides, regalo de la diosa Gea a Hera. Cada vez que Atalanta iba alcanzarle en la carrera, Hipómenes tiraba una manzana que ella se paraba a recoger. Así la venció, se convirtió en su esposo y se dedicaban ambos a la caza, pero cometieron el error de mantener relaciones sexuales dentro de un templo de Cibeles (o de Zeus) y por eso recibieron como castigo el ser transformados en leones (símbolo de la frialdad sexual), a los que conocemos tan bien en Madrid tirando del carro de la diosa.

Hijo de Atalanta - y de Meleagro o Melanión- fue Partenopeo, cuyo nombre se relaciona con el monte en que fue abandonada su madre.

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