Los fenicios y los griegos
habitaban en tierras poco extensas y poco fértiles, entre las montañas y el mar. El aumento de
la natalidad, un escaso crecimiento agrario y el desarrollo de una industria
artesanal, sobre todo textil y cerámica, les obligó a buscar nuevas tierras y
mercados y fundar colonias.
Entre los siglos XI y VIII a.C., no con el objetivo de someter pueblos sino para sostener el comercio marítimo de sus metrópolis
(Biblos, Sidón y Tiro), los
fenicios, intrépidos marinos, fundan colonias
a ambos lados del Mediterráneo, entre las que destacan
Gadir (Cádiz),
Abdera (Adra),
Sexi (Almuñécar) y
Mainake (Málaga) en la Península
Ibérica; en Baleares,
Ebusus
(Ibiza); en el norte de África,
Cartago;
en Sicilia,
Panormo (Palermo), y en
Chipre,
Pafos. Trocaban productos
manufacturados (púrpura, joyas, armas, muebles…) por materias primas. La
fundación de Gadir en 1100 a.C., en una isla frente a Tartessos, tenía como
objetivo hacerle la competencia a este reino, conocido como sede de un
riquísimo emporio.
Los
griegos establecen sus colonias entre los años 750 y 550 a.C., con
el objetivo de dar salida a los excedentes de población y apoyar el comercio de
sus
metrópolis (“ciudades madre”). Se concentraban en determinadas zonas de
interés comercial para defenderse en común, si era preciso, de las poblaciones
indígenas:
- hacia el oeste, se dirigieron sobre todo a la Península Itálica,
Sicilia, la costa mediterránea del sur de Francia y, desde allí, el levante
español;
- hacia el este, los griegos colonizaron las costas del Mar Negro y de
Egipto.
El sur de Francia permitía el acceso al comercio interior por el largo
y caudaloso Ródano, y por la zona del Estrecho de Gibraltar llegaban,
procedentes de Gran Bretaña y del interior de la Península Ibérica, metales,
como el estaño, de gran importancia para la industria metalúrgica.
A finales del siglo VII a.C., los
foceos (
Focea era una ciudad griega
costera de Asia Menor) fundan, cerca de la desembocadura del Ródano, la colonia
de
Massalia (
Marsella), que se
convertiría en metrópoli de otras colonias: las actuales Niza, Antibes, Agde y Cannes en el sur de
Francia, y
Rosas,
Emporion (Ampurias) y
Hemeroscopeion en la Península.
El historiador Heródoto
(I, 163) relata que los foceos, que navegaban con naves de guerra, no
mercantes, trabaron amistad con el rey de Tartessos,
Argantonio. Tartessos era dueña del monopolio del comercio marítimo en
el Atlántico, que subía a por estaño a las Islas Casitérides (costas gallegas y
sur de Inglaterra) y explotaba los grandes caladeros de pescado de las Islas
Canarias, además de extraer de sus propias tierras oro y plata,. Al invitar a los griegos a asentarse allí y
comerciar con su próspero reino, Argantonio
intentaba neutralizar la amenaza de los fenicios, quienes aprovecharon su
muerte (550 a.C.) para someter finalmente a los tartesios. Los foceos acabarían
siendo expulsados de su ciudad por Ciro II, rey de Persia, en 546, y se
asentaron primero en su colonia Alalia (Córcega) y se repartieron entre Massalia y Emporion en 535 a.C.
 |
| Massalia: el puerto antiguo |
 |
| Moneda de Massalia |
Emporion (“mercado”) es el principal asentamiento griego de la
Península Ibérica. El geógrafo Estrabón (III 4, 8-9) nos informa de que fue fundada por los
masaliotas, en tierras fértiles y con
excelentes puertos; cerca se encontraba
Rosas,
una pequeña factoría suya, aunque otros afirmaban que era fundación de los de
Rodas. Emporion se levantó, originariamente (575 a.C.), en un islote junto a la
costa (la Paleópolis, o “ciudad vieja”); luego (550 a.C.), pasó a tierra firme
(Neápolis, “ciudad nueva”). Los indígenas que vivían allí a la llegada de los
griegos eran los indicetes, que, aunque independientes, quisieron vivir en una
ciudad contigua a la griega, con una muralla de separación, hasta que se
acabaron fundiendo ambas y se formó un gobierno único.
 |
| Emporion: templo de Asclepio |
En el año 218 a.C., durante la
segunda Guerra Púnica que enfrentó a Roma y Cartago, Cneo Cornelio Escipión
utilizó Emporion para sus legionarios como la primera base militar en la
Península Ibérica. Más tarde, Catón instaló un campamento romano, que se
convirtió, en torno al 100 a.C., en ciudad de nueva planta, el tercer núcleo
urbano, con planta ortogonal y el foro en el cruce de las dos calles principales.
Hispanos y griegos recibieron la ciudadanía romana y la ciudad acabó siendo una
sola, con nombre en plural:
Emporiae (Ampurias).
 |
| Moneda de Emporion |