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lunes, 8 de febrero de 2016

La otra historia del deporte griego I

       Si estás preparándote ya para saberlo todo sobre el tema de la V Gymkhana Mitológica que se celebrará  en el Parque del Retiro de Madrid el 21 de mayo (Deporte, mito y Juegos Olímpicos), leyendo con seriedad y constancia a Homero, a Píndaro, a Apolodoro, a Pausanias y otras fuentes antiguas y modernas que para estos asuntos son autoridad, quizá te preguntes si  lo que viene a continuación sucedió o no. Juzga tú mismo, teniendo en cuenta que un exagerado respeto a los dioses y héroes ha podido escamotearnos los pensamientos más íntimos de los protagonistas de la historia mítica del deporte griego.

1. PROMETEO Y LAS LAMPADEDROMÍAS
Relata Pausanias (I 30,2) que en la Academia (en las afueras de Atenas) había un altar de Prometeo desde el que iban corriendo hasta la ciudad con antorchas encendidas. El certamen consistía en mantenerlas encendidas a la vez que corrían, de manera que vencía quien llegara primero a la meta sin que se le apagara la antorcha.




2. HERACLES LLEVA A OLIMPIA EL OLIVO SAGRADO
Dice Píndaro (Olímpica III) que fue Heracles quien trajo del lejano país de los hiperbóreos el grisáceo olivo con el que se hacían las coronas para los vencedores olímpicos.




3. APOLO MATA A SU AMADO JACINTO CON EL DISCO
Según Apolodoro (I 3,3), a Jacinto, hijo de la musa Clío, lo mató involuntariamente Apolo al lanzar el disco.



4. DIOMEDES INSTAURA LOS JUEGOS PÍTICOS 
En Delfos (lugar también llamado Pito), Apolo mató a la serpiente Pito que guardaba el oráculo de Gea (o de Temis), instaurando allí su más célebre oráculo. Pausanias (II 32, 2) afirma que quien instituyó los Juegos Píticos en honor de Apolo tras regresar con vida de la Guerra de Troya fue Diomedes.






5. HIPSÍPILA, ARQUÉMORO Y LOS JUEGOS NEMEOS 
Afirma Apolodoro (III 6,4), cuando los Siete contra Tebas pasaban por Nemea, preguntaron a Hipsípila, nodriza de Ofeltes (luego llamado Arquémoro), dónde había agua. Mientras ella les indicaba una fuente, una serpiente mató al niño. Adrasto y los suyos mataron a la serpiente, enterraron al niño e instauraron en su honor los Juegos Nemeos.
 



6. HERACLES FUNDA LOS JUEGOS NEMEOS
Pese a la versión de Apolodoro, otros hacían de Heracles el fundador de estos Juegos. Matar al  león de Nemea fue el primero de los célebres doce trabajos que tuvo que realizar por orden de su primo Euristeo.



7. SÍSIFO INSTAURA LOS JUEGOS ÍSTMICOS
Narra Apolodoro (III 4, 3) que Ino, hermana de Sémele, a quien Zeus calcinó cuando se encontraba embarazada de Dioniso, recibió el encargo de criar al niño, pero Hera la enloqueció y se tiró al mar con Melicertes, en cuyo honor Sísifo instauró los Juegos Ístmicos.Madre e hijo fueron luego transformados en divinidades marinas que ayudan a los náufragos.


8. HIPODAMÍA FUNDA LOS JUEGOS HEREOS
Las principales competiciones deportivas femeninas de las que tenemos noticias históricas (Pausanias 5.16.2-3) tenían lugar en Olimpia, en los Juegos Hereos, fundados por Hipodamía, quien, en compañía de dieciséis mujeres, ofrendó su peplo a la diosa tras contraer su deseado matrimonio con Pélope.


9. PÉLOPE FUNDA LOS JUEGOS OLÍMPICOS
Según Píndaro (Olímpica I), el fundador de los Juegos Olímpicos fue Pélope, quien venció a Enómao en la carrera de carros en que participó para conseguir casarse con Hipodamía. La tumba de Pélope ocupaba el lugar central en Olimpia, y durante los juegos se hacían sacrificios en su honor.



10. HERACLES FUNDA LOS JUEGOS OLÍMPICOS 
Según Apolodoro (II 6,4), tiempo después de haber realizado los trabajos que le encomendó Euristeo y antes de casarse con Deyanira, Heracles se adueñó de Elis, instituyó los Juegos Olímpicos, dedicó un altar a Pélope y edificó otros seis para los doce dioses. Se trataría, pues, de una refundación de los Juegos.


domingo, 29 de diciembre de 2013

Una expedición fallida a Naxos

      A los persas, les salió mal la expedición que emprendieron en 499 a.C. contra la fértil isla, tal como nos cuenta Heródoto en el libro V de su Historia (31 ss.) y puede verse en este enlace: Naxos. Iba a convertirse en la base de operaciones para hacerse dueños de las Cícladas y de la más lejana y grande Eubea, pero los naxios estaban preparados y acabó saliendo demasiado caro permanecer en la isla hasta vencer la resistencia de los isleños, por lo que los persas les dejaron en paz... hasta el 491 a.C.

Naxos, Templo de Apolo. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)
       La isla es realmente una joya, tanto en vegetación como en paisajes, y su queso (graviera) una delicia para el paladar. En sus tierras se ubica el lugar en que Ariadna, que había ayudado a Teseo a salir del Laberinto, fue abandonada por él durante el viaje de regreso a Atenas, y donde, a continuación, se convirtió en esposa del dios Dioniso. También quedan restos de un bello templo de Demeter, diosa a la que la isla debía su fertilidad.


Ano Sangri, Templo de Demeter. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)

        Tampoco hay que perderse en Naxos los enormes  kouroi inacabados o rotos de Apóllonas y Flerió, que siguen tumbados en las mismas canteras de las que iban a salir para convertirse en ornato de algún lugar de culto.

Apóllonas. Imagen: Rosa Mariño (CC BY NC ND)


domingo, 20 de octubre de 2013

Cantas como si navegaras hacia Delos

    Eso decía un proverbio antiguo (Zen. Par. II 37), refiriéndose al que "es despreocupado y amante del placer. Porque la navegación hacia Delos es fácil y los que llegaban allí solían cantar despreocupadamente cuando navegaban".

    Quien escribió la explicación del proverbio, no debía de tener en mente lo que sobre el viaje a Delos, la isla ceñida por las corrientes en la que nació el hijo de Zeus y Leto, dice el autor del Himno Homérico a Apolo (vv. 27, 165 ss.):  

"Sedme propicio Apolo, junto con Ártemis. Y en adelante acordaos de mí cuando alguno de los hombres de la tierra, un extranjero que llegue aquí después de haber sufrido mucho, os diga:  -¡Muchachas! ¿Quién es el más dulce varón de los aedos que aquí os frecuentan?."

    No se tarda más de media hora en llegar a la árida Delos (Patrimonio de la Humanidad)  desde el puerto de Míconos,  pero el trayecto no debe de ser "coser y cantar" cuando la climatología desaconseja la navegación. Hasta que llegue el momento, puede echarse un vistazo a la isla aquí, siguiendo unos fragmentos del Himno a Apolo antes mencionado.

Delos desde el monte Cinto (Foto: R. Mariño)
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Traducción del proverbio de R. Mª Mariño Sánchez-Elvira y F. García Romero, en Proverbios griegos. Menandro, Sentencias, Ed. Gredos, Madrid 1999,  p. 102.
Traducción del fragmento del Himno Homérico a Apolo de A. Bernabé Pajares, en Himnos Homéricos. La Batracomiomaquia, Ed. Gredos, Madrid 1978, p. 113.
 

martes, 11 de diciembre de 2012

A dormir, en espera de un milagro...

        No tan distintos a muchos de nosotros  nos resultan los antiguos griegos que acudían al santuario de Asclepio en Epidauro para encontrar solución a sus problemas de manera milagrosa. No se pedía al benévolo hijo de Apolo únicamente recuperar la salud; la consulta podía ser útil, por ejemplo, para recuperar a un hijo desaparecido. Los fieles se dirigían al santuario, situado en la región de la Argólida (Peloponeso), y allí, en la parte más sagrada del templo (el ádyton), tenían que dormir (incubatio) un número indeterminado de noches hasta que el dios se les apareciera en sueños y les dijera qué debían hacer para solucionar su problema. Si recuperaban la salud u obtenían lo que les había llevado hasta Epidauro mediante estas visiones nocturnas, hacían luego una ofrenda en la que se narraba de forma breve el milagro. Conservamos testimonios de muchas de estas "curaciones milagrosas" (iámata). Al leerlas, a veces se nos ocurre enseguida la explicación del "prodigio". Otras, no tanto. Pero tenía fama de eficaz. No en vano se dice que la fe mueve montañas.



        Siguen aquí tres milagros de tipos diversos: la resolución de un embarazo interminable, el crecimiento del cabello deseado y el hallazgo de un niño perdido, por irse donde no debía.


Cleo estuvo cinco años embarazada. Cuando ya llevaba cinco años así, fue a suplicar al dios y durmió en la parte más sagrada del santuario. En cuanto salió de allí y se encontró fuera del templo, dio a luz un niño que nada más nacer se lavó con agua de una fuente mientras gateaba en torno a su madre.
Como Cleo consiguió lo que quería, hizo esta inscripción en una ofrenda:
“No hay que admirar el tamaño de esta tablilla, sino el milagro que ha hecho el dios. Porque Cleo tuvo cinco años en su vientre esta carga, hasta que durmió en el templo y recuperó la salud.”


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Hereo de Mitilene. No tenía pelo en la cabeza, y sí muchísimo en el mentón.
Como le daba vergüenza porque se burlaban todos de él, durmió en el templo. Y el dios le untó con un ungüento la cabeza e hizo que tuviera pelo.





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 Aristócrito se zambulló en el mar, buceó y llegó a un lugar seco, con piedras alrededor, y no era capaz de encontrar ninguna salida. Después, como no lo encontraba por ningún lado por más que lo buscaba, su padre durmió en la parte más sagrada del santuario de Asclepio, para preguntar por su hijo. Y tuvo un sueño. Le parecía que el dios le llevaba a un lugar y le mostró que allí se encontraba su hijo. Y cuando salió del santuario, cortó la piedra que había visto en sueños y encontró a su hijo, que llevaba allí siete días.





No estaría mal que ahora, en los tiempos que corren, Asclepio echara también una mano. Eso de que le resuelvan a uno los problemas durmiendo, aseguraría al dios sin duda una legión de seguidores en redes sociales.


(Traducciones de Rosa Mariño)

domingo, 26 de junio de 2011

Sueño mediterráneo


Estos días calurosos traen a la memoria el bellísimo óleo de Lord Frederic Leighton, Flaming June (en español, Sol ardiente de junio), pintado en 1895: una figura femenina vestida con una ligera túnica anaranjada, acurrucada sobre un banco en posición casi fetal y durmiendo, totalmente relajada, al sol del Mediterráneo. Después de haber desaparecido de la historia en algún momento de la década de 1930, la obra apareció en 1962 tras un falso panel sobre una chimenea de una casa de Clapham Common, en Londres. Pasó por las manos de varios marchantes sin encontrar comprador, hasta que terminó siendo adquirida en 1963 por Luis A. Ferré para el Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico y es su principal joya. La obra visitó Madrid para una exposición temporal del Museo del Prado, La bella durmiente. Pintura victoriana del Museo de Arte de Ponce, que tuvo lugar entre el 24 de febrero y el 31 de mayo de 2009.

Se ha subrayado que el tema de la somnolencia, especialmente expresado con  mujeres dormidas, fue un importante leitmotiv en la pintura inglesa a finales del siglo XIX y estaba cargado de alusiones a la muerte y a las misteriosas profundidades del inconsciente, en este caso representado por la adelfa (planta de flores y hojas venenosas) que asoma a la derecha. También hay quienes indican que la religión griega, y en particular el culto a Apolo, identificado con Helios, el Sol, ha ejercido gran influencia sobre Leighton (recuérdese, por ejemplo, Helios y Rodas, de 1869, en la Tate de Londres), pero en esta ocasión el título no hace alusión a la mitología. El autor parece interesado, sobre todo, por la luz y el color.

También duerme Ariadna, la hija de Pasífae (de quien hemos hablado en otra ocasión) y hermanastra, por tanto, del Minotauro. Tras desembarcar al atardecer en la isla de Naxos con Teseo, a quien ha ayudado a salir con vida del Laberinto y  huir de Creta, cae en un sueño tan profundo que al despertar sólo alcanza a ver en el horizonte las velas del barco que prosigue, sin ella, el camino hacia Atenas. Tal vez Teseo estaba enamorado de otra, tal vez Dioniso deseaba casarse con ella, o fueron Atenea o Hermes quienes ordenaron el abandono.
Sobre cómo prosigue la historia, existen dos versiones: según la más extendida, Ariadna se casó con Dioniso, tuvo cuatro hijos con él y una constelación es la corona de oro, obra de Hefesto, que recibió como regalo de boda. Según otra, en la navegación hacia Atenas, una tempestad desvió el barco de Teseo hacia Chipre. Ariadna, encinta y mareada, había desembarcado y a Teseo se lo había llevado mar adentro, contra su voluntad , un repentino y fuerte viento . Consolada por las mujeres de la isla, Ariadna murió al dar a luz y, cuando al cabo del tiempo regresó Teseo, fundó allí un ritual en honor de la joven.

Caen rendidas y duermen también las mujeres de Anfisa, una ciudad cerca de Delfos que lleva el nombre de una amada de Apolo, nieta de Helio y de Rodas, bacantes en toda regla, más entregadas a lo dionisíaco que a lo apolíneo, tal como las imagina L. Alma Tadema, en su cuadro de 1887.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

La palmera de Delos

Delos en mayo, desde el monte Cinto

Delos es una isla diminuta, con muy poca  vegetación incluso en primavera. En este enlace  http://woices.com/echo/6456 se accede a su situación en el mapa, una fotografía de la palmera bajo la que nacieron Apolo y Ártemis y un fragmento de un himno atribuido a Homero.