domingo, 19 de diciembre de 2010

Prometeo, versión de Heiner Müller sobre el "Prometeo Encadenado" de Esquilo, en el Centro Dramático Nacional




Dirigido por Carmen Portacoeli, Prometeo estará en cartel hasta el 16 de enero en el Teatro Valle Inclán de Madrid. Portacoeli ha convertido en mujer a Prometeo (Carme Elías), licencia que se permite pues, a su entender, el mundo que explicaban los mitos estaba hecho por hombres y para los hombres, por lo que los mitos perpetuaban el patriarcado. Hoy el mundo ha cambiado mucho y está formado por hombres y mujeres, y una explicación que perpetuara el patriarcado sería injusta. Como los mitos no tienen sexo, la directora ha optado porque Prometeo sea hoy una mujer.
Otro personaje masculino, Océano, es encarnado por una fémina: Pepa López.
A los espectadores actuales puede sorprendernos este cambio de sexos, pero no hay que olvidar que cuando se puso en escena Prometeo Encadenado, todos los papeles, masculinos y femeninos, eran representados por varones, ya que las mujeres estaban alejadas del teatro, no ya sólo como actrices sino muy probablemente incluso como espectadoras ( más información en la entrada de este blog dedicada a "Actores y público en el teatro griego").

Después de acudir a una representación de la obra, encuentro muy interesante la escenografía: el lugar más apartado del mundo es un faro unido a tierra firme por una pasarela sobre pilotes que salvan el agua que lo rodea (finis terrae). Allí se clava a Prometeo, en el agua se revuelve una Oceánide, y también la propia Ío, que conserva un par de pequeños cuernos. Vestuario actual: de azul intenso viste Océano, con maletín de ejecutiva (acompañada de dos guardaespaldas mudos enmascarados que evitan que se moje los zapatos de tacón), de traje con corbata Hefesto,  de smoking Hermes, de traje oscuro Prometeo, de oficial nazi Violencia, de cabaretera mal de su grado Ío. Música de jazz en directo subraya acertadamente ciertos momentos.
Para explicar los antecedentes míticos de la lucha por el poder desde la creación del mundo hasta el reinado de Zeus, al comienzo de la obra se nos resume la Teogonía. El texto sigue a Esquilo con algunos recortes y añadidos, con un excursus intermedio y una coda final sobre la liberación de Prometeo al cabo de miles de años, bien destacados como ajenos a la tragedia original.
Representar en  nuestros días una obra con tan poco movimiento escénico (el protagonista se encuentra sujeto prácticamente la obra entera) y tan próxima a Esquilo, el más "duro" de los trágicos para los gustos modernos, es arriesgado. El cuarteto de actrices es muy bueno. Debido a  sus cualidades interpretativas entiendo más el cambio de sexo de Prometeo y Océano que por el hecho de evitar que se perpetúe el patriarcado. Hacer mujer al Titán no aporta nada nuevo al personaje.
Recomiendo sin dudar este Prometeo.

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