lunes, 8 de marzo de 2021

Hiparquia de Maronea (en el Día Internacional de la Mujer)

        Hiparquia de Maronea tenía un hermano llamado Metrocles que era, a su vez,  discípulo de un filósofo cínico, Crates de Tebas (368-288 a.C.), persona de buen carácter al que, según cuentan las fuentes antiguas, todos estaban encantados de acoger en su casa. 

    Pese a pertenecer a una familia rica, Crates había renunciado a todo para llevar una vida de mendigo, pues los cínicos  consideraban que el hombre con menos necesidades es el más feliz.  Vivir entre estrecheces era lo que había elegido libremente y recomendaba a quien quisiera escucharle que se contentara con lo presente, no deseara lo ausente y no se quejara de las circunstancias. 

          No es extraño que, oyendo a su hermano hablar de Crates, Hiparquia se enamorara de él y, pese a tener pretendientes adinerados, amenazara incluso con el suicidio si sus padres se negaban a entregársela como esposa.  

        Crates intentó, por encargo de los padres de Hiparquia, hacer que la joven desistiera, desnudándose  ante ella para que viera cuán poco poseía en el mundo. Por no ser, no era ni siquiera alto. A ella no le importó escandalizar a sus conciudadanos yéndose a vivir con él y practicando la filosofía, aunque eso despertara el rechazo de algunos, como un tal Teodoro el Ateo que, al no poder rebatirla en una argumentación, creyó que iba a dejarla en evidencia arrancándole la ropa ante los asistentes a un banquete. 

        Ella ni se inmutó, y se reafirmó en las decisiones vitales que había tomado: educarse, antes que emplear su tiempo en las tareas del hogar.

 

 

                                             Crates e Hiparquia (Villa de la Farnesina, Roma)


           Antípatro escribió un epigrama sobre esta mujer a la que nada le importaban las convenciones sociales, ni el papel de esposa sumisa que le estaba destinado:

 

Yo, Hiparquia, prefiero a la muelle labor femenina

la vida viril que los cínicos llevan;

no me agrada la túnica sujeta con fíbulas; odio

las sandalias de suela gruesa y las redecillas

brillantes. Me gustan la alforja y el zurrón de viajero

y la manta que en tierra por la noche me cubre.

No me aventaja en verdad la menalia Atalanta,

que el saber a la vida montaraz sobrepuja.

 

(Traducción de Manuel Fernández Galiano)

 

    Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Hiparquia, la única mujer que a la que Diógenes Laercio reserva un puesto en su Vida de los filósofos,  sigue siendo un modelo para todas las mujeres, pues fue dueña de su destino, cuando eso sólo estaba al alcance de las heroínas de tragedia... que al fin y al cabo son personajes literarios, no mujeres de carne y hueso.

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